La Torre de Belém de Lisboa

Una de los monumentos que más me llamó la atención de Lisboa fue la Torre de Belém. Una torre situada a orillas del río Tajo, que curiosamente queda totalmente rodeada de agua cuando sube la marea, así que se accede a ella por una pasarela de madera como si fuera un embarcadero.

Una pequeña fortaleza que recuerda más a un barco que a una torre y que se levantó para proteger la ciudad e inspeccionar a los barcos que llegaban. También era el puerto de partida de los navíos camino de las Indias de un imperio que se negaba a quedarse atrás en la carrera de conquista.

Con el paso del tiempo fue cambiando de funciones para ser usada como registro aduanero, faro, prisión,… hasta la actual como monumento e icono turístico de la ciudad. Y como buena atracción turística el día que la visitamos estaba hasta los topes.

Me hizo mucha gracia encontrar una versión metálica de la Torre de Belém de mi tamaño, así que por un momento, me sentí como el “amo del castillo” hahaha

La Torre de Belém fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1983, junto con el Monasterio de los Jerónimos, que se encuentra justo al lado. En julio de 2007 fue declarada también, una de las siete maravillas de Portugal (junto al Monasterio de los Jerónimos, el Palacio da Pena de Sintra, el Castillo de Guimarães, el Castillo de Óbidos, el Monasterio de Batalha y el Monasterio de Alcobaça).

A tener en cuenta...

Av. Brasília,
1400-038 Lisboa

Tranvía 15E
(desde la Plaça do comercio)

6€

10 a 17h (invierno) – 10 a 18 (verano). Cerrado los lunes

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