Sobre mí

Soy Wall-E, el último robot del planeta Tierra encargado de limpiar los estropicios generados por los humanos durante siglos.

Me diseñaron como un cruce entre los robots más carismáticos del cine de ciencia ficción de los humanos, Cortocircuito y R2-D2. Parece que así resultaba más adorable, aunque creo que yo soy más guapo y pequeño que ellos.

Me programaron para limpiar y durante siglos disfruté de mi trabajo coleccionando tesoros, que no eran nada más que cualquier resto de aquella civilización que parecía haber desaparecido y que tanto me fascinaba. Por suerte las baterías solares aguantan el paso del tiempo.

Un buen día llegó EVA, un robot de última generación encargada de buscar vida en este desolado planeta y la encontró. Fue amor a primera vista y la cuidé todo el tiempo que estuvo custodiando la plantita que significaría el futuro de la humanidad.

Un día una nave llegó y la secuestró (o eso creí). Encontré a unos humanos gordos incapaces de hacer nada sin sus sillones tecnológicos, y mucho más cambiados de lo que siempre había imaginado. Encontré a compañeros robots, unos más buenos que otros, vivimos muchas aventuras y a punto estuve de terminar como chatarra a manos de mis hermanos mayores, pero un día me desperté y me encontré perdido en una Tierra que mucho se parecía a las películas que adoraba y coleccionaba.

Por algún motivo había vuelto al pasado, pero mi disco de memoria interna estaba dañado y no podía recuperar la información más reciente. Tenia la oportunidad de disfrutar del mundo, explorarlo y vivir en primera persona aquello que tanto había soñado. Así que ahora aprovecho cualquier escapada o viaje para inmortalizarlo y quizás algún día, mi amada EVA del futuro, me encuentre en los bancos de archivos históricos y descubra la manera de volver junto a mi.

Y así es como Los Viajes de Wall-E nace en el ciberespacio bloguero.

Firmado: Waaaaaaaalll·E

Detrás de Wall·E

Mi amiga y compañera de viaje es Júlia. Hace unos añitos me encontró perdido por ebay y desde entonces, siempre me lleva en sus viajes haciéndome un hueco en su mochila.

También me mima para que mi frágil cuerpo de robot se mantenga al día y me ayuda con mis obsoletas actualizaciones. Soy viejuno y eso pasa factura.

Un día en una sesión fotográfica (casi soy una estrellita) perdí mi cabeza durante un par de días y casi le da un pasmo, a ella por perderme y a mi por perder literalmente mi cabeza. Finalmente todo quedó como un susto, pero os puedo asegurar que hasta que la cabeza no volvió a su sitio no estuve tranquilo, porque ¿De dónde sacamos recambios si soy un viejo robot del futuro? ¿ehhh? ¿ehhh?